Puente de Génave 10 de Abril de 2008

¡La lluvia un regalo para el campo! un regalo para la vida….

Durante los últimos días hemos visto a numerosas personas paseando por las calles, observando la subida de agua en el río y probablemente disfrutando de lo que este agua significa para todos, de lo que significa para la vida.

El agua es necesaria para que se llenen los pantanos, los acuíferos y los ríos de los que nos abastecemos. Es necesaria para que florezcan los cultivos.

Sin lugar a dudas, todos estamos contentos por estos maravillosos días de lluvias, que buena falta hacían. Sin embargo, no es suficiente con que llueva, es fundamental que este agua sea bien aprovechada y almacenada para hacer un buen uso de ella.

Dado que vivimos en una zona donde predominan los cultivos de secano, es algo fundamental el que estos cultivos se aprovechen de este agua.

Cuando el agua cae, se empapan los terrenos y esta agua se infiltra lentamente a capas inferiores del suelo donde puede ser aprovechada por las raíces de los árboles, plantas y cultivos y además se canalizan para llenar embalses, acuíferos subterráneos, lagunas, etc.

La materia orgánica presente en el suelo, las coberturas vegetales y las buenas canalizaciones, así como unas buenas prácticas agrícolas juegan un papel fundamental en el aprovechamiento de este agua.

Cuando la cantidad de materia orgánica en el suelo es apropiada, aumenta la porosidad del mismo, y el suelo se vuelve esponjoso, adquiriendo una mayor capacidad de absorción, además también proliferan los microorganismos beneficiosos del suelo, es decir el suelo se llena de vida.

Las coberturas vegetales entre cultivos, mejoran las estructuras de los suelos, pueden ser un aporte importante de materia orgánica, sujetan el suelo, retienen el agua y sirven de refugio para enemigos naturales de plagas, incrementando así la biodiversidad de nuestros agro-ecosistemas.

¿Qué ocurre cuando el agua cae en un terreno en pendiente, sin cobertura vegetal, apelmazado y con bajo contenido en materia orgánica?

El agua se pierde por escorrentía.

Y, ¿qué quiere decir esto?

Que el agua corre ladera abajo arrastrando la capa más superficial del suelo, provocando la pérdida de fertilidad del mismo y la erosión. Esto se refleja en las crecidas rápidas de los ríos, las inundaciones y pérdida de agua que se desplaza a otras zonas, las grietas y zanjas que se abren en el suelo.

Además cuando empleamos herbicidas, entre otros muchos factores adversos, estos son lavados del suelo y llegan a parar otra vez a ríos, lagunas, acuíferos, embalses donde se acumulan a niveles tóxicos y contaminantes.

Agua que bebemos, agua que necesitamos para la vida.

La lluvia

“Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe”.

Federico García Lorca

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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